Y si es así, como animal social que somos, nuestra forma de pensar no es nuestra si no adquirida, y no tenemos creación propia, si no un camino fijado por el cúmulo de experiencias que hemos tenido y nos han marcado. Ideas asimiladas y la forma de pensar de un "ente" social que nos rodea en una época determinada.
Cada uno de nuestros pensamientos y de nuestras reflexiones no son más que la apertura de una puerta en un espacio y en un tiempo social, en una masa de conocimientos, costumbres, tradiciones, prejuicios globales, repartidas en instantes que nos marcan como muescas donde el conjunto de estas nos forma a nosotros y nuestra manera de pensar. El hecho de superar esa puerta también es comunal y adquirido y el estado al que avanzamos ya existe.
¿Cuál es el verdadero logro de desprenderse de complejos y prejuicios adoptados cuando la forma de desprenderse de ellos y el camino por el que avanzamos es el de este ente social?
No estamos creando un camino, si no siguiendo uno ya prefijado. Cuando nuestra forma de pensar es imitada de lo que nos rodea, y todo aquello que ideamos solo parte de otras ideas ya aprendidas, sin la capacidad de pensar algo que se desconozca a nivel social, sin existir previamente en la comunidad global.
El supuesto logro de desprenderse del cascarón de piedra de una moralidad hacía otro espacio abierto de ideas y conocimientos, es un paso entre estados establecidos, con un medio para ello existente donde hasta las mismas trabas y miedos son heredados por el entorno.
Saltos entre diferentes escalones de una misma estructura ya establecida.
Tal vez como individuo no existimos, no hay una personalidad diferenciada en nosotros cuando el cúmulo de casualidades, de experiencias, de personas que nos influyen pueden repetirse tanto en otras personas como en otros tiempos, y donde podemos ser igual que otras personas.
Es cierto que el carácter, recibido por la genética, influye en el hecho de nuestra "personalidad". Una base genética enorme pero finita, pudiendo repetirse en dos individuos. Más aún cuando el entorno social es más fuerte que la genética.
Tal vez por eso tratamos de idolatrar a individuos, que entendemos como excepcionales, más allá de lo común, para no sentir que somos el mismo ser, para creernos diferentes. Ensalzamos pilotos, deportistas, escritores, como si estuvieran más allá de las posibilidades de lo común, creando un sentimiento de inferioridad ante semejantes personalidades, y tal vez con ello estemos más tranquilos, al encontrar seres tan diferentes, al pensar que hay diferencias.
Un ser social. Un número dentro de un todo indivisible.
Al igual que todo esto que escribo no es más que una idea creada, madurada y muerta, ya pensada por otros y que yo adquiero, una reflexión de un estado a otro, que tu tal vez ya has superado o estás asimilando ahora, donde no hay realmente verdad o mentira en todo esto, pues no es más que un punto de vista, la verdad o mentira, de un colectivo.
El insultófono y la relatosis criticoide
Relatos, críticas, insultos y delirios varios.
martes, 10 de marzo de 2009
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Un sueño dentro de un sueño
Hoy por la noche tuve un sueño.
En el sueño iba caminando por la calle, estaba oscureciendo y hacía mucho frío.
Al llegar a la que era mi casa, encendía la calefacción, y me ponía el pijama mientras entraba en calor.
Estaba bastante cansado, así que me metía en la que era mi cama y me dormía.
Entonces soñaba que los dientes se me deshacían y se convertían en arena.
Tenía la boca llena de arena y yo me arrastraba por el desierto y llegaba a un oasis.
En el oasis intentaba resguardarme cerca de alguna palmera, enterrándome con profundidad.
Y finalmente me he despertado.
Aquí sigo debajo de la arena, al lado de una palmera.
En el sueño iba caminando por la calle, estaba oscureciendo y hacía mucho frío.
Al llegar a la que era mi casa, encendía la calefacción, y me ponía el pijama mientras entraba en calor.
Estaba bastante cansado, así que me metía en la que era mi cama y me dormía.
Entonces soñaba que los dientes se me deshacían y se convertían en arena.
Tenía la boca llena de arena y yo me arrastraba por el desierto y llegaba a un oasis.
En el oasis intentaba resguardarme cerca de alguna palmera, enterrándome con profundidad.
Y finalmente me he despertado.
Aquí sigo debajo de la arena, al lado de una palmera.
viernes, 31 de octubre de 2008
Aquello que tratas ser
Érase, que se era, todo tu miedo en una botella.
Bien escondida en una caja de madera.
La escondiste en el invierno de un año pasado.
La ocultaste con sonrisas y ropajes caros.
La adornaste con esmero, y con paciencia.
Años tejiendo tu supuesta apariencia.
Una arañita pequeña, camina por el cristal.
Cada día y cada noche, sientes el malestar.
Y cuantas dudas te produce, el no saber quien eres.
Construyes una carcasa, tal como crees que otros quieren.
¿Quién eres, pequeña figura de tiza, que has dejado de ser, para ser lo que crees que debes?
No es un poema, no me gusta la poesía salvo contadas maravillas.
Bien escondida en una caja de madera.
La escondiste en el invierno de un año pasado.
La ocultaste con sonrisas y ropajes caros.
La adornaste con esmero, y con paciencia.
Años tejiendo tu supuesta apariencia.
Una arañita pequeña, camina por el cristal.
Cada día y cada noche, sientes el malestar.
Y cuantas dudas te produce, el no saber quien eres.
Construyes una carcasa, tal como crees que otros quieren.
¿Quién eres, pequeña figura de tiza, que has dejado de ser, para ser lo que crees que debes?
No es un poema, no me gusta la poesía salvo contadas maravillas.
miércoles, 16 de julio de 2008
Libro juego
Hoy, comentando una tontería en un fotolog, me he acordado de los libro juegos y me he puesto a buscar por internet sobre ellos. Al localizar esta web y ojear un poco los libros de Altea junior me ha entrado una sensación rarísima. Una mezcla de melancolía y tristeza, recordando cuando era pequeño y me iba a la biblioteca, en Oviedo, a sacar libros de estos, para jugar. Me debí de sacar casi todas las colecciones.
Que sentimiento más raro, el volver a tener 10 años y preocuparte solo por si tienes que pasar a la página 234 o a la 10.
Me acuerdo que probé un montón de tipos, los de marvel, como el de Thor, La Cosa o el capitán América, los de Timun Mas, que no me gustaban demasiado, y sin duda los que más me gustaron fueron los de Altea Junior, los que eran como rosas, o naranjas.
Lo primero que pensé fue en comprarmelos todos ahora mismo. Me puse a buscar y lógicamente están agotados y no creo que ni los volvieran a editar. Buscando por internet o ebay seguramente los encontraría. Pero igual me pasa como otras tantas cosas que recuerdo con tanto cariño y al volver a verlas te quedas pensando como coño te gustaba eso. Como la serie de Johnny y sus amigos que al bajarmela hace un año o dos y volver a verla me he quedado un poco sorprendido. Aunque me gustó. Un culebrón en toda regla.
Conclusión: me hice viejo.
Que sentimiento más raro, el volver a tener 10 años y preocuparte solo por si tienes que pasar a la página 234 o a la 10.
Me acuerdo que probé un montón de tipos, los de marvel, como el de Thor, La Cosa o el capitán América, los de Timun Mas, que no me gustaban demasiado, y sin duda los que más me gustaron fueron los de Altea Junior, los que eran como rosas, o naranjas.
Lo primero que pensé fue en comprarmelos todos ahora mismo. Me puse a buscar y lógicamente están agotados y no creo que ni los volvieran a editar. Buscando por internet o ebay seguramente los encontraría. Pero igual me pasa como otras tantas cosas que recuerdo con tanto cariño y al volver a verlas te quedas pensando como coño te gustaba eso. Como la serie de Johnny y sus amigos que al bajarmela hace un año o dos y volver a verla me he quedado un poco sorprendido. Aunque me gustó. Un culebrón en toda regla.
Conclusión: me hice viejo.
miércoles, 2 de julio de 2008
Luisa
Aquella vez, que te despertaste por la noche, sin saber bien porqué, tardaste un rato en dormirte. Aquella vez escuchaste un ruido seco. Era una pisada, o un chasquido, un "PLAC" repentino. Esos ruidos de la noche que no sabes qué los produce.
Las casas crujen por la noche, era lo que te habían dicho. La verdad es que el mundo cruje, cuando no se le presta atención.
Poco después te dormiste, y no pensarías más en ello hasta el siguiente ruido perdido en medio de una noche cualquiera en la que te despertaste sin saber porqué.
Y en cuanto vuelves a los sueños, Luisa suspira, recordándose que tiene que ser más cauta. Pero a veces Luisa se olvida de lo que es, cuando indaga por las casas, en las noches perdidas, sin saber porqué.
Luisa es una araña, que teje el universo, que guarda en su interior.
Le gusta visitar cada esquina de todo lo existente, que hila sin cesar. Y a veces, emocionada, por una fracción de segundo, admirando un zapato en el suelo, una canica debajo de tu cama, un sello de hace veinte años o como duermes tus sueños, olvida el peso del universo, y la tela que teje por siempre y jamás y pisa, con fuerza, y se detiene, a la espera de que te vuelvas a dormir.
Y a veces, demasiado interesada en lo que ve, encaprichada con un pequeño trozo de realidad, se lleva ese pendiente que nunca volviste a encontrar, un pintauñas, la pulsera de tu madre, la pareja del calcetín que te falta o aquella tortuga que vivía en el jardín. Todo esto pasa a su interior, a formar parte de otra extraña y alejada realidad. Incluso personas ha llegado a robar.
Luisa tiene mucho tiempo, y es común que pasado algún tiempo vuelva a visitar sitios en los que olvidó su persona y esperó a que te volvieras a dormir.
Y es en esas noches perdidas, sin saber porqué, que detrás de cuatro pares de ojos, yo te puedo volver a ver.
Las casas crujen por la noche, era lo que te habían dicho. La verdad es que el mundo cruje, cuando no se le presta atención.
Poco después te dormiste, y no pensarías más en ello hasta el siguiente ruido perdido en medio de una noche cualquiera en la que te despertaste sin saber porqué.
Y en cuanto vuelves a los sueños, Luisa suspira, recordándose que tiene que ser más cauta. Pero a veces Luisa se olvida de lo que es, cuando indaga por las casas, en las noches perdidas, sin saber porqué.
Luisa es una araña, que teje el universo, que guarda en su interior.
Le gusta visitar cada esquina de todo lo existente, que hila sin cesar. Y a veces, emocionada, por una fracción de segundo, admirando un zapato en el suelo, una canica debajo de tu cama, un sello de hace veinte años o como duermes tus sueños, olvida el peso del universo, y la tela que teje por siempre y jamás y pisa, con fuerza, y se detiene, a la espera de que te vuelvas a dormir.
Y a veces, demasiado interesada en lo que ve, encaprichada con un pequeño trozo de realidad, se lleva ese pendiente que nunca volviste a encontrar, un pintauñas, la pulsera de tu madre, la pareja del calcetín que te falta o aquella tortuga que vivía en el jardín. Todo esto pasa a su interior, a formar parte de otra extraña y alejada realidad. Incluso personas ha llegado a robar.
Luisa tiene mucho tiempo, y es común que pasado algún tiempo vuelva a visitar sitios en los que olvidó su persona y esperó a que te volvieras a dormir.
Y es en esas noches perdidas, sin saber porqué, que detrás de cuatro pares de ojos, yo te puedo volver a ver.
viernes, 11 de enero de 2008
Un hecho verídico
Acaba de llegar el Pedante.
Saluda muy altivamente y se pone a hablar sentando cátedra, dando lecciones de humor y conocimientos e ingenio y haciendo tiempo hasta que una pistola le vuele la cabeza.
No se que tontería multicultural le dice a Cabeza Gorda.
Alguien le dijo: "Te queda bien el peinado, aunque te veo la cabeza gorda".
Cabeza Gorda le dice una ciudad y él contesta con un increíble alemán exagerado: "Booonnnnnnn, la ciudad es Boooonnnn. El tío se llamaba...".
Y se me oye decir: "Jaaaameeeessssss".
Me miró con cara rara pero dudo que lo entendiera porque siguió con el tema.
Ahora está vacilando de humor inglés, poniendo como grandes humoristas a Full Monty y Benny Hill. Supongo que porque no tiene puta idea de si existen más humoristas ingleses.
...Benny Hill. El Esteso español.
Sin duda el Pedante sabe mucho de humor.
Saluda muy altivamente y se pone a hablar sentando cátedra, dando lecciones de humor y conocimientos e ingenio y haciendo tiempo hasta que una pistola le vuele la cabeza.
No se que tontería multicultural le dice a Cabeza Gorda.
Alguien le dijo: "Te queda bien el peinado, aunque te veo la cabeza gorda".
Cabeza Gorda le dice una ciudad y él contesta con un increíble alemán exagerado: "Booonnnnnnn, la ciudad es Boooonnnn. El tío se llamaba...".
Y se me oye decir: "Jaaaameeeessssss".
Me miró con cara rara pero dudo que lo entendiera porque siguió con el tema.
Ahora está vacilando de humor inglés, poniendo como grandes humoristas a Full Monty y Benny Hill. Supongo que porque no tiene puta idea de si existen más humoristas ingleses.
...Benny Hill. El Esteso español.
Sin duda el Pedante sabe mucho de humor.
jueves, 10 de enero de 2008
Los siete Gatos
Nunca se llevaron bien y nunca lo harían.
Sofía y Clara eran dos gemelas tan idénticas físicamente como diferentes por dentro. Nada que ver con ese tópico de conexión casi extrasensorial, de saber que piensa la otra, de comprenderse solo con mirarse y sentirse unida a su hermana de una manera que nadie comprendía.
En este caso nadie comprendía porque no se soportaban.
Eran como dos copos de nieve. Hermosos, casi iguales. Y gélidos. Pero si los miras con lupa son completamente diferentes.
En el caso de ellas la lupa la aplicamos a su interior.
Físicamente se diferenciaban en que Sofía tenía los ojos grandes y del color marrón de la miel espesa. Clara tenía los ojos algo más pequeños, de color gris cementerio.
Además su madre trataba de peinarlas de forma diferente para no confundirlas. En aquél momento Clara tenía su rubio y liso pelo cortado con flequillo y Sofía estaba peinada con raya al lado.
Eran guapas, tenían 10 años y ninguna de las dos tenía cara de niña buena.
Por lo demás, eran exactamente igual: mal genio, muy inteligentes, parlanchinas, envidiosas una con la otra pero adorables con sus amigos. Ambas intentaban molestar a su hermana y ambas requerían el protagonismo que se merecían por encima de la otra. Y además, siempre apretaban los labios con fuerza y enfado.
En una lista de buenos actos de una para con la otra, indiferentemente de quien los hiciera y quien los recibiera, encontraríamos ejemplos como que papa me quiere más que a tí, eres más tonta que yo, no, yo no fuí quien lo rompío y tampoco se quién fue, ya puede caer un avión encima que no te pienso ayudar o abre la puerta que tengo que coger una cosa cerda, asquerosa, gorrina, caraculo.
Sin duda una lista mucho más corta que la de malos actos.
Uno de los peores momentos del año para todos aquellos que las rodeaba eran el cumpleaños.
Sus padres habían intentando lo intentable para que salieran medianamente bien. Celebrarlos en días diferentes, que el padre lo celebrase con una y la madre con otra, hacer una enorme fiesta con las amigas de las dos y mantenerlas a cada lado, los latigazos, atarlas, amordazarlas, envenenarlas, encerrarlas e hipnotizarlas.
Y aún así cada cumpleaños era un suplició de guerra campal entre ambas, un dolor de cabeza a la hora de elegir regalos hasta el punto de regalarles lo mismo a cada una o preguntarles que era especificamente lo que quería para poder hacerlas feliz.
Imposible, no iban a ser felices mientras existiera la otra.
Una fría tarde de diciembre, Clara iba de la mano de su abuela paseando por la calle de vuelta del colegio mientras su hermana estaba en el dentista. Mañana le tocaría a ella, pues llevarlas a la vez no era una opción.
Después de echarle una moneda a la mujer estatua disfrazada de mujer de barro y ver como se movía por un momento y la saludaba para volver a permanecer inmóvil hasta que alguien le echase otra moneda, y de pasar al lado del tipo que tocaba con la trompeta un villancico que nadie conocía llegaron hasta una muy vieja tienda de libros donde, tapando el escaparate, se encontraba una alfombra roja con un tipo disfrazado de paje de los Reyes Magos, sentado en un trono y esperando a que los niños se le sentasen encima pidiéndole algo a los Reyes. Dado el interés por los libros, se encontraba completamente solo y aburrido.
La niña dedició que ese año le pediría algo importante a los Reyes Magos, y sin pensarlo, se fue corriendo a sentarse a las piernas del paje.
IUPITER LUCETIUS, PAJE, TRANSMITE A LOS REYES TUS DESEOS
Bajo ese extraño cartel se sentaba un hombre de rasgos posiblemente iraníes, por decir algo, con una larga barba tan negra como sus profundos ojos. Rondaba los 50 años y tenía unos impresionantes ropajes, no como esos otros que vemos en centros comerciales cansados de esperar a que les de la hora de irse a casa.
- Vengo a por lo de Mi deseo. - Dijo Clara sentándose en sus rodillas.
- Hola pequeña - su voz era calmada y ronca, con acento extraño - ¿Cómo te llamas?
- Clara Lobo Marqués - contestó - ¿Y el tuyo?
- Mmm Lobo Marqués, ¿eh? - entrecerro los ojos como quien mira al horizonte un día soledado - Curioso nombre. Yo soy Iupiter Lucetius, estrella del Príncipe del Mundo. Pero me puedes llamar Júpiter.
- ¿Cómo el dios?
- Digamos que si. Como el dios.
- ¿Y que hace a un dios llegar a ser paje? - La sonrisa de Clara demostraba lo ingeniosa que se creía.
- Un problema de ego - Contestó el paje - Pero cuéntame, ¿cuál es ese, Tu deseo, que quieres que haga llegar a los Reyes Magos?
- Quiero que mi hermana desaparezca - contestó enfadada - quiero que se vaya. Mmmm, quiero cambiarla por 7 gatos negros. Por ejemplo.
- Extraño deseo el tuyo - El paje la observaba fijamente - es un deseo muy serio. ¿Por qué querrías una cosas como esta?
- Es inaguantable - Clara tenía el ceño fruncido - mala, fea, tonta, orgullosa, mala, pesada, me quita los caramelos, me insulta, no la quiero, y es mala. ¿Nunca quisiste que desapareciera un hermano tuyo.
- Si. Unos tres o cuatro - contestó el paje - En fin. Muy bien, es mi trabajo, haré llegar tu deseo a los Reyes Magos. ¿Quieres que lo cumpla alguno en especial?
- ¡Si! - contestó excitada - el negro, que da miedito.
- Así sea - y la bajó de su regazo - Recuerda esto, es importante. La noche de Reyes no importa la leche, ni las galletas. Lo que importa es que dejes una prenda de tu hermana en la ventana, por fuera. Eso es lo que importa y nada más. Ahora vete y cuida a tu abuela.
Doce días faltaban para que los Reyes Magos visitasen a la humanidad y los doce días que pasó por delante de la tienda no volvió a ver al señor Iupiter, había otro pajé, más feo y menos viejo que siempre le decía que ahora solo estaba él y que no habría otro. El nuevo ya sabía que era más feo y menos simpático que el señor Paje de la otra vez y le agradecía a Clara que molestase a otro con su información.
La noche de Reyes Clara se fue pronto a la cama, quería dormirse pronto y que igual de pronto llegase el nuevo día en el que, con suerte, no tendría más hermana.
Sofía se quedó un rato viéndo la televisión con sus padres y se fue a su habitación, la más lejana que había de la habitación de Clara, deseando las buenas noches a todos menos a una.
A altas horas de la madrugada una sombra grande como una montaña y densa, que cubría toda la habitación se presentó en la habitación. Sus ojos eran blancos y horrendos.
- Hola - su voz era profunda como el abismo - Bonito flequillo.
Y se la llevó.
A las 8 en punto de la mañana se levantó y fue corriendo al salón a por sus regalos. Desenvolvió dos libros, un jersey rojo, unos zapatos y un enorme peluche, objeto de discusión y posesión con su hermana.
- AJAJAJAJA - su carcajada triunfal fue lo que quedó en el salón, ella ya estaba corriendo a la habitación de su hermana para regodearse en su triunfo.
Al abrir la puerta, siete gatos negros y un enorme trozo de carbón, llenaban la habitación. Los gatos no se movían y la miraban fijamente.
- Mamaaaaaaaaa - gritó - Hay un montón de gatos en la habitación de Clara.
Y la puerta se cerró bruscamente.
Cuando abrió la puerta su madre, siete enormes gatos negros se estaban comiendo a una de sus hijas.
Nunca se supo que fue de la otra.
FIN
Este cuento se lo dedico a mi hermana, por aquella vez que me quería cambiar por siete gatitos.
Sofía y Clara eran dos gemelas tan idénticas físicamente como diferentes por dentro. Nada que ver con ese tópico de conexión casi extrasensorial, de saber que piensa la otra, de comprenderse solo con mirarse y sentirse unida a su hermana de una manera que nadie comprendía.
En este caso nadie comprendía porque no se soportaban.
Eran como dos copos de nieve. Hermosos, casi iguales. Y gélidos. Pero si los miras con lupa son completamente diferentes.
En el caso de ellas la lupa la aplicamos a su interior.
Físicamente se diferenciaban en que Sofía tenía los ojos grandes y del color marrón de la miel espesa. Clara tenía los ojos algo más pequeños, de color gris cementerio.
Además su madre trataba de peinarlas de forma diferente para no confundirlas. En aquél momento Clara tenía su rubio y liso pelo cortado con flequillo y Sofía estaba peinada con raya al lado.
Eran guapas, tenían 10 años y ninguna de las dos tenía cara de niña buena.
Por lo demás, eran exactamente igual: mal genio, muy inteligentes, parlanchinas, envidiosas una con la otra pero adorables con sus amigos. Ambas intentaban molestar a su hermana y ambas requerían el protagonismo que se merecían por encima de la otra. Y además, siempre apretaban los labios con fuerza y enfado.
En una lista de buenos actos de una para con la otra, indiferentemente de quien los hiciera y quien los recibiera, encontraríamos ejemplos como que papa me quiere más que a tí, eres más tonta que yo, no, yo no fuí quien lo rompío y tampoco se quién fue, ya puede caer un avión encima que no te pienso ayudar o abre la puerta que tengo que coger una cosa cerda, asquerosa, gorrina, caraculo.
Sin duda una lista mucho más corta que la de malos actos.
Uno de los peores momentos del año para todos aquellos que las rodeaba eran el cumpleaños.
Sus padres habían intentando lo intentable para que salieran medianamente bien. Celebrarlos en días diferentes, que el padre lo celebrase con una y la madre con otra, hacer una enorme fiesta con las amigas de las dos y mantenerlas a cada lado, los latigazos, atarlas, amordazarlas, envenenarlas, encerrarlas e hipnotizarlas.
Y aún así cada cumpleaños era un suplició de guerra campal entre ambas, un dolor de cabeza a la hora de elegir regalos hasta el punto de regalarles lo mismo a cada una o preguntarles que era especificamente lo que quería para poder hacerlas feliz.
Imposible, no iban a ser felices mientras existiera la otra.
Una fría tarde de diciembre, Clara iba de la mano de su abuela paseando por la calle de vuelta del colegio mientras su hermana estaba en el dentista. Mañana le tocaría a ella, pues llevarlas a la vez no era una opción.
Después de echarle una moneda a la mujer estatua disfrazada de mujer de barro y ver como se movía por un momento y la saludaba para volver a permanecer inmóvil hasta que alguien le echase otra moneda, y de pasar al lado del tipo que tocaba con la trompeta un villancico que nadie conocía llegaron hasta una muy vieja tienda de libros donde, tapando el escaparate, se encontraba una alfombra roja con un tipo disfrazado de paje de los Reyes Magos, sentado en un trono y esperando a que los niños se le sentasen encima pidiéndole algo a los Reyes. Dado el interés por los libros, se encontraba completamente solo y aburrido.
La niña dedició que ese año le pediría algo importante a los Reyes Magos, y sin pensarlo, se fue corriendo a sentarse a las piernas del paje.
IUPITER LUCETIUS, PAJE, TRANSMITE A LOS REYES TUS DESEOS
Bajo ese extraño cartel se sentaba un hombre de rasgos posiblemente iraníes, por decir algo, con una larga barba tan negra como sus profundos ojos. Rondaba los 50 años y tenía unos impresionantes ropajes, no como esos otros que vemos en centros comerciales cansados de esperar a que les de la hora de irse a casa.
- Vengo a por lo de Mi deseo. - Dijo Clara sentándose en sus rodillas.
- Hola pequeña - su voz era calmada y ronca, con acento extraño - ¿Cómo te llamas?
- Clara Lobo Marqués - contestó - ¿Y el tuyo?
- Mmm Lobo Marqués, ¿eh? - entrecerro los ojos como quien mira al horizonte un día soledado - Curioso nombre. Yo soy Iupiter Lucetius, estrella del Príncipe del Mundo. Pero me puedes llamar Júpiter.
- ¿Cómo el dios?
- Digamos que si. Como el dios.
- ¿Y que hace a un dios llegar a ser paje? - La sonrisa de Clara demostraba lo ingeniosa que se creía.
- Un problema de ego - Contestó el paje - Pero cuéntame, ¿cuál es ese, Tu deseo, que quieres que haga llegar a los Reyes Magos?
- Quiero que mi hermana desaparezca - contestó enfadada - quiero que se vaya. Mmmm, quiero cambiarla por 7 gatos negros. Por ejemplo.
- Extraño deseo el tuyo - El paje la observaba fijamente - es un deseo muy serio. ¿Por qué querrías una cosas como esta?
- Es inaguantable - Clara tenía el ceño fruncido - mala, fea, tonta, orgullosa, mala, pesada, me quita los caramelos, me insulta, no la quiero, y es mala. ¿Nunca quisiste que desapareciera un hermano tuyo.
- Si. Unos tres o cuatro - contestó el paje - En fin. Muy bien, es mi trabajo, haré llegar tu deseo a los Reyes Magos. ¿Quieres que lo cumpla alguno en especial?
- ¡Si! - contestó excitada - el negro, que da miedito.
- Así sea - y la bajó de su regazo - Recuerda esto, es importante. La noche de Reyes no importa la leche, ni las galletas. Lo que importa es que dejes una prenda de tu hermana en la ventana, por fuera. Eso es lo que importa y nada más. Ahora vete y cuida a tu abuela.
Doce días faltaban para que los Reyes Magos visitasen a la humanidad y los doce días que pasó por delante de la tienda no volvió a ver al señor Iupiter, había otro pajé, más feo y menos viejo que siempre le decía que ahora solo estaba él y que no habría otro. El nuevo ya sabía que era más feo y menos simpático que el señor Paje de la otra vez y le agradecía a Clara que molestase a otro con su información.
La noche de Reyes Clara se fue pronto a la cama, quería dormirse pronto y que igual de pronto llegase el nuevo día en el que, con suerte, no tendría más hermana.
Sofía se quedó un rato viéndo la televisión con sus padres y se fue a su habitación, la más lejana que había de la habitación de Clara, deseando las buenas noches a todos menos a una.
A altas horas de la madrugada una sombra grande como una montaña y densa, que cubría toda la habitación se presentó en la habitación. Sus ojos eran blancos y horrendos.
- Hola - su voz era profunda como el abismo - Bonito flequillo.
Y se la llevó.
A las 8 en punto de la mañana se levantó y fue corriendo al salón a por sus regalos. Desenvolvió dos libros, un jersey rojo, unos zapatos y un enorme peluche, objeto de discusión y posesión con su hermana.
- AJAJAJAJA - su carcajada triunfal fue lo que quedó en el salón, ella ya estaba corriendo a la habitación de su hermana para regodearse en su triunfo.
Al abrir la puerta, siete gatos negros y un enorme trozo de carbón, llenaban la habitación. Los gatos no se movían y la miraban fijamente.
- Mamaaaaaaaaa - gritó - Hay un montón de gatos en la habitación de Clara.
Y la puerta se cerró bruscamente.
Cuando abrió la puerta su madre, siete enormes gatos negros se estaban comiendo a una de sus hijas.
Nunca se supo que fue de la otra.
FIN
Este cuento se lo dedico a mi hermana, por aquella vez que me quería cambiar por siete gatitos.
martes, 8 de enero de 2008
Año 2008
Por el culo te la entrocho siguiéndo aquella dinámica rauda y feroz del año 2005 que tantas sonrisas dió al encapotado Ramón García y ... ¿Ana Obregón pudiera ser?
Pues así es que empezamos otro año y cada año que pasa me doy cuenta que me hago viejo por una serie de detalles como que cada año que pasa me importa menos que pase, no me doy cuenta de que está pasando. Nochevieja ya no es un evento importante sino una fiestecilla pasajera. Ahora que cobro dinero noto la cantidad de dinero que uno se gasta en regalos. Lo estúpida que me parece la gente que va en carrera a las rebajas o lo idiotas ñoñas que me parecen los ahora llamados Christmas o postales navideñas de toda la vida.
Aunque, a decir verdad, la gente del primer día de rebajas y las postales navideñas siempre me han parecido idiotas.
La vuelta a Madrid ha sido estupenda.
Hace frío, cosa que no sorprende.
Se ha fundido una bombilla del baño a las 7 de la mañana lo que produjo un cortocircuito, han saltado los plomos y el diferencial de los interruptores de luz no hay quien lo suba. Es decir, sin luz en casa.
Llego al trabajo y me encuentro un tío en mi puesto de trabajo, resulta que en las vacaciones mi ordenador ha desaparecido y los de sistemas han puesto ahora a otro tío en mi puesto.
Estoy sin PC sin otro divertimento ni trabajo que mirar por la ventana. Aunque hoy le he robado el ordeñador a alguien que no ha venido que también la han puesto en el puesto de trabajo de otra persona. Así es mi empresa.
Y además, la calefacción no funciona, así que estamos en el trabajo muertos de frío.
Tan bonito como parece el edificio donde trabajo. Tan eficiente que parecen los de RRHH. Tan rimbombantes que suenan las siglas de mi empresa. ¡Y que sea una puta mierda!
Ah, vosotros, felices e inocentes estudiantes y/o trabajadores de otros sectores que no os afincais en Madrid, alabados seais que vuestro será el reino de los cielos.
Algún pecado hemos cometido... Yo personalmente un montón.
Y antes de felicitar estúpidamente el año nuevo y despedirme y prometeros más entradas a mi fantástico blog, decir que el vídeo de usa protector solar me parece la cosa más ñoña, insoportable, obvia y prescindible que parió youtube.
Buen día!!
P.D.: Os he engañado, no os felicité el año, ni me despedí ni os prometí más entradas. MUAJAJAJJAJA que malvado y maquiavélico soy coño.
Pues así es que empezamos otro año y cada año que pasa me doy cuenta que me hago viejo por una serie de detalles como que cada año que pasa me importa menos que pase, no me doy cuenta de que está pasando. Nochevieja ya no es un evento importante sino una fiestecilla pasajera. Ahora que cobro dinero noto la cantidad de dinero que uno se gasta en regalos. Lo estúpida que me parece la gente que va en carrera a las rebajas o lo idiotas ñoñas que me parecen los ahora llamados Christmas o postales navideñas de toda la vida.
Aunque, a decir verdad, la gente del primer día de rebajas y las postales navideñas siempre me han parecido idiotas.
La vuelta a Madrid ha sido estupenda.
Hace frío, cosa que no sorprende.
Se ha fundido una bombilla del baño a las 7 de la mañana lo que produjo un cortocircuito, han saltado los plomos y el diferencial de los interruptores de luz no hay quien lo suba. Es decir, sin luz en casa.
Llego al trabajo y me encuentro un tío en mi puesto de trabajo, resulta que en las vacaciones mi ordenador ha desaparecido y los de sistemas han puesto ahora a otro tío en mi puesto.
Estoy sin PC sin otro divertimento ni trabajo que mirar por la ventana. Aunque hoy le he robado el ordeñador a alguien que no ha venido que también la han puesto en el puesto de trabajo de otra persona. Así es mi empresa.
Y además, la calefacción no funciona, así que estamos en el trabajo muertos de frío.
Tan bonito como parece el edificio donde trabajo. Tan eficiente que parecen los de RRHH. Tan rimbombantes que suenan las siglas de mi empresa. ¡Y que sea una puta mierda!
Ah, vosotros, felices e inocentes estudiantes y/o trabajadores de otros sectores que no os afincais en Madrid, alabados seais que vuestro será el reino de los cielos.
Algún pecado hemos cometido... Yo personalmente un montón.
Y antes de felicitar estúpidamente el año nuevo y despedirme y prometeros más entradas a mi fantástico blog, decir que el vídeo de usa protector solar me parece la cosa más ñoña, insoportable, obvia y prescindible que parió youtube.
Buen día!!
P.D.: Os he engañado, no os felicité el año, ni me despedí ni os prometí más entradas. MUAJAJAJJAJA que malvado y maquiavélico soy coño.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Amigo conductor
El youtube sigue ofrenciéndome una infinidad de paridas asombrosas.
Hoy dejo unos cuantos vídeos del hermoso arte del conducir.
Hoy dejo unos cuantos vídeos del hermoso arte del conducir.
viernes, 14 de diciembre de 2007
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