Aquella vez, que te despertaste por la noche, sin saber bien porqué, tardaste un rato en dormirte. Aquella vez escuchaste un ruido seco. Era una pisada, o un chasquido, un "PLAC" repentino. Esos ruidos de la noche que no sabes qué los produce.
Las casas crujen por la noche, era lo que te habían dicho. La verdad es que el mundo cruje, cuando no se le presta atención.
Poco después te dormiste, y no pensarías más en ello hasta el siguiente ruido perdido en medio de una noche cualquiera en la que te despertaste sin saber porqué.
Y en cuanto vuelves a los sueños, Luisa suspira, recordándose que tiene que ser más cauta. Pero a veces Luisa se olvida de lo que es, cuando indaga por las casas, en las noches perdidas, sin saber porqué.
Luisa es una araña, que teje el universo, que guarda en su interior.
Le gusta visitar cada esquina de todo lo existente, que hila sin cesar. Y a veces, emocionada, por una fracción de segundo, admirando un zapato en el suelo, una canica debajo de tu cama, un sello de hace veinte años o como duermes tus sueños, olvida el peso del universo, y la tela que teje por siempre y jamás y pisa, con fuerza, y se detiene, a la espera de que te vuelvas a dormir.
Y a veces, demasiado interesada en lo que ve, encaprichada con un pequeño trozo de realidad, se lleva ese pendiente que nunca volviste a encontrar, un pintauñas, la pulsera de tu madre, la pareja del calcetín que te falta o aquella tortuga que vivía en el jardín. Todo esto pasa a su interior, a formar parte de otra extraña y alejada realidad. Incluso personas ha llegado a robar.
Luisa tiene mucho tiempo, y es común que pasado algún tiempo vuelva a visitar sitios en los que olvidó su persona y esperó a que te volvieras a dormir.
Y es en esas noches perdidas, sin saber porqué, que detrás de cuatro pares de ojos, yo te puedo volver a ver.
2 comentarios:
Rarillo,pero interesante.Tienes ahí ciertas frases con toques deprimentes que molan jajajaja
mi crítica es muy constructiva: estás girao :)
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