miércoles, 12 de diciembre de 2007

Un día en Madrid


Bueno, generalmente mi rutina en mandril es casi siempre igual (de ahí la palabra rutina, ¡¡¡bien!!!).

Me levanto por la mañana, como todo hijo de vecino, tras sonar un par de veces mi alarma del móvil y otro par el de mi novia. Besos, mimos, abrazos, sueño, babas y a la ducha. (7 AM).
Antes de meter mi peludo cuerpo a la ducha enciendo el ordenador y decimos amén.

Hoy como hecho diferente me he afeitado. Que trauma, oiga, casi dos meses de barba y te das cuenta que tienes cara, barbilla, labios (muy sensuales por cierto) y que ¡¡soy feo!!

Superado el trauma, y en este orden, me seco, voy a mi habitación a vestirme, por el camino pongo el emule a bajar (amén) me visto, delante de la ventana que da a un patio de luces, en bolingas que tienen que estar hartos de verme el epicentro.

Me voy a la cocina y pongo la cafetera (vestido) y me siento al ordenador (amén). Miro como van las copias de seguridad que me estoy bajando (digamos PIRATAAAAAAAA) (pero no delicuente, no vendo nada, practico el antiquísimo arte del intercambio).

Cojo mi bolso (bolsa, bandolera, lo que queráis) donde ya he metido mi comida, el libro, dos bolsitas de té que nunca uso, un gorro que nunca me pongo, una pluma (de las de escribir) que uso poco, Almax para mis ardores (de los otros no, los del estomago). Y me voy camino al metro esperando que no se me derrame la comida por el bolso y no encontrarme al adolescente pajero de gafas.

En el metro la gente se concentra en las puertas y deja vacío el resto. Ni se puede entrar ni se puede salir y nadie mueve el culo. Así es el intelecto superior.
Carrera escalera arriba, escalera abajo, que no llego al metro, que me empujan, el negro cantando blues, el tio del acordeon, la tía rubia que canta baladas, la morena que canta "quizás, quizás, quizás" en un idioma que nadie entiende que puede ser una mezcla de francés, rumano, inglés, mucho sueño o una borrachera chunga.

Llego al trabajo, que se basa en esperar a que me designen proyecto, escribir estas tonterías, hacer de rabiar a la gente, seguir escribiéndo pijadas, ver vídeos absurdos (para la colección y que simpático que soy), tomar el café con el croisant, leer el 20 minutos y enfadarme con lo incompetentes que son y la mentalidad de mucha gente que postea (que a veces intento pensar que son gente aburrida como yo que se dedica a decir paridas para tocar los cojones, pero me enfado igual), llega la hora de comer, a veces delante del ordeñador porque mi empresa está ahorrando para cuando venga la guerra, haya un deshielo, lleguen nevadas gélidas, o que nos den por culo porque no hay office, ni sitio donde comer, ni microondas ni un punching ball con la cara del jefe.

La tarde es más de lo mismo hasta las 6, pero ciego, en una quinta planta donde pega el sol y no hay estertores de esos ni cortinas ni nada de nada. Conclusión, lesión ocular.

Vuelta al metro, leyendo como puedo, observando a la gente, carrera arriba, carrera abajo, coño el negro del blues que sigue cantando, el tío del acordeón, uno en el metro sin brazos con un vaso de plástico gigante en la boca moviéndolo para que le den pasta.

Mi barrio mola, es guapo, tranquilo (si, y pijo) y me encuentro a "famosos". El jefe de camera café (A LA PUTA CALLE) que tiene una mirada de cabrón que no se aguanta. María Patiño que mide un metro quince, Millán, el de martes y 13 con gabardina (no se porqué debajo me lo imaginé desnudo)...(PUAJ) y con paraguas. Un día Natalia Berbeke (anoréxica). Otro día comiendo en un restaurante a Elena Anaya (anoréxica) que astutamente reconocí después de 4 patadas de mi novia.

Vuelta a casa.
Limpiar, cocinar, barrer, lavar platos, colocarlos, jugar con el ordenador mucho, chatear poco, ver la tele y cabrearme con las idioteces que dan: España profunda al rico bakalao al pilpil, tomate, marujeos, debates absurdos, más marujeos, salsa rosa, basura variada, MUCHACHADA NUI (ya soy feliz).


También están los conciertos, llenos de modernos (¡soy un moderno!) Najwa Nimri muy guapa (y colocada), los Artic monkeys (zzzz me duermo) Rose Hill Drive (todavía estoy sordo y flipando del conciertazo), etc, etc.

No hablo de mi novia por respeto a ella, porque ponerme a decir aquí que se queda frita en el sofá no es plan.

Buen día.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes una novia que se queda dormida en el sofa????? Esa chica tiene que ser tan simpática!!!
Quiero conocerla!!!

Von Helvete dijo...

una santa diria yo, teniendo que aguantar a nuestro peludo amigo