Hoy, de camino al metro me ha ocurrido una de esas cosas extrañas que creo que sólo se verían en Madrid.
Al lado de un árbol había un chaval, de unos 14 ó 15 años, con gafas, cara de empollón, un plumas de estos típicos pero en modalidad chaleco, con un periódico en la mano izquierda y moviéndose raro. Cuando me doy cuenta, el tío estaba masturbándose ahí alegremente. Increíble. Si dio cuenta de que lo había visto y se fue corriendo con el miembro en la mano.
Estaba mirando hacia unas niás de unos 12 años. Bueno, tenía 14, no había tanta diferencia, podría llegar a entenderse.
¡Estaba en plena calle! También podría llegar a entenderse, hay gente que le mola el riesgo.
¡Eran las 8 de la mañana! Eso ya no se entiende, que hacía mucho frío.
En fin, estuve a punto de gritarle algún improperio en plan pajero de mierda, pero pensé que igual le producía un trauma para toda la vida.
Aunque tal vez, para masturbarse en la calle a las 8 de la mañana, ya se traía un trauma de casa.
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