miércoles, 28 de noviembre de 2007

Así va el mundo

Hoy, de camino al metro me ha ocurrido una de esas cosas extrañas que creo que sólo se verían en Madrid.

Al lado de un árbol había un chaval, de unos 14 ó 15 años, con gafas, cara de empollón, un plumas de estos típicos pero en modalidad chaleco, con un periódico en la mano izquierda y moviéndose raro. Cuando me doy cuenta, el tío estaba masturbándose ahí alegremente. Increíble. Si dio cuenta de que lo había visto y se fue corriendo con el miembro en la mano.

Estaba mirando hacia unas niás de unos 12 años. Bueno, tenía 14, no había tanta diferencia, podría llegar a entenderse.

¡Estaba en plena calle! También podría llegar a entenderse, hay gente que le mola el riesgo.

¡Eran las 8 de la mañana! Eso ya no se entiende, que hacía mucho frío.

En fin, estuve a punto de gritarle algún improperio en plan pajero de mierda, pero pensé que igual le producía un trauma para toda la vida.

Aunque tal vez, para masturbarse en la calle a las 8 de la mañana, ya se traía un trauma de casa.